Aparecen sepultados la maquinaria y un nutrido grupo de obreros al levantar el adoquinado de la Corredera

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  • El grupo de arqueólogos de la Universidad de Sevilla (sí, esos piesnegros de Reina Mercedes que no desconocen los usos ilegales de la planta del cáñamo..) se encuentran ya desplazados al lugar del yacimiento para iniciar los estudios pertinentes.

  • Se ha habilitado un sofisticado laboratorio de campaña montado en las dependencias del establecimiento “Bar Carlos” cercano al lugar del hallazgo.

Según la agencia de noticias local, el hallazgo de unos extraños restos arqueológicos y paleontológicos en La Corredera ha forzado a las autoridades municipales a paralizar las obras de renovación del pavimento que se estaban llevando a cabo en la citada calle. Pese a que la vía en cuestión ya estaba incluída en el catálogo de entidades arqueológicas de Utrera, este descubrimento obligará a una nueva prospección del terreno.

El equipo de arqueólogos forenses de la Universidad de Sevilla que se encargará de la excavación sospecha que los restos encontrados podrían corresponderse con los cuerpos mineralizados de un grupo de operarios desaparecidos misteriosamente en marzo o abril de 2015. A la espera de pruebas más concluyentes que puedan confirmarla, la primera hipótesis apunta a que, debido a las prisas por concluir la tercera fase de las obras (dada la proximidad de unas elecciones locales), algunos beneficiarios del plan PREPARA quedaron sepultados bajo una gran cama de arena, cemento y adoquines, al no darles tiempo a escapar de la faja de terreno en la que trabajaban.

Pese a que aún no han comenzado los sondeos, el pasado lunes ya se realizó una primera cata en diferentes estratos del subsuelo. El posterior informe, al que ha tenido acceso Utrera Today unto mediante, indicaba el hallazgo de algunos fragmentos dispersos de un cartel del Maxiburguer Florida, lo cual puede interpretarse como un vestigio claro de ocupación del homo aurensis utrerano, homo que habitó nuestra localidad entre los años 1979 y 2002 y del que no se tenía constancia clara de su existencia hasta ahora.

Dada la importancia del asunto, un fuerte dispositivo de seguridad opera en el perímetro de la obra para proteger las ruinas de posibles expolios. Mientras, las autoridades recuerdan a la población, y especialmente a los piteros de La Fontanilla, que un pie carbonatado no es sólo un bonito fósil para poner encima del televisor o para colgar del espejo del coche, sino que es una fuente de información sobre la vida pasada y una pieza muy valiosa para el futuro museo arqueológico de nuestra ciudad.

Se ignora cuándo proseguirán las obras de esta cuarta fase de remiendos.

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