Los árboles del Paseo de Consolación pedirán asilo en Bélgica

Puigdemont ya ha manifestado su solidaridad con la causa de asilo vegetal presentada ante la Corte Internacional de Justicia

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No se descarta que otras especies como la palmera puedan solicitar también asilo en dicho país.

El asilo vegetal es una práctica de protección y amparo mediante la cual algunas naciones aceptan en su territorio árboles y plantas que se han visto obligados a abandonar su suelo de origen por diferentes motivos. Suelen ser naciones civilizadas que han llegado al feliz convencimiento de que la patria no se construye con himnos, territorios ni banderas, sino con árboles, ríos y montañas.

Entrevistamos a un olmo viejo del Paseo de Consolación, hendido por el rayo y en su mitad podrido, que con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido, para que nos aclare el porqué de esta petición de asilo.

Utrera es un municipio democrático, regido por leyes, normas y bandos que protegen el medio ambiente y las zonas verdes, ¿no cree que aquí estén garantizados los derechos de la flora?

– Los árboles del Paseo y del Parque de Consolación llevamos muchos años aquí, viendo crecer tranquilamente generaciones enteras de utreranos, de patos y de galerucas; pero ahora, corremos un grave peligro. La remodelación del Paseo supondrá nuestra muerte, como ya la supuso para algunos pinos de gran porte la Ciudad de los Niños, por eso pediremos asilo vegetal a Bélgica. Hace unas semanas, se entrevistaron con nosotros algunos técnicos municipales, ofreciéndonos la posibilidad de transplantarnos; pero el transplante a otro parque tampoco parece una opción segura (todos sabemos la suerte que han corrido las desdichadas jacarandas de La Corredera, que fueron transplantadas en Vistalegre). En general, los árboles y plantas de Utrera están siendo víctimas de la fitofobia rampante de nuestros mandatarios y prebostes. Tenemos que ser conscientes de que ningún árbol ni planta están seguros en Utrera.

¿Y por qué Bélgica? Allí existen un clima y unas costumbres muy distintos, ¿no?

– Generalmente, los climas del sur de Europa suelen ser más benignos para los olmos que los del norte. A esto habría que añadirle la amenaza de la grafiosis o enfermedad holandesa, pero esa amenaza también existe aquí. Bélgica tiene la ventaja de que también se estila mucho lo flamenco, así que podremos sentirnos como en casa. Nuestros hijos tendrán raíces flamencas, como en Utrera.

¿Iniciaréis una campaña mediática para que la Unión Europea intermedie en el problema?

– Una vez en suelo belga, no descartamos emprender acciones legales contra el gobierno local de Utrera por presuntos crímenes de lesa vegetalidad ante el Tribunal de la Haya. Estamos elaborando un amplio censo de los árboles amputados y arrancados de cuajo en los últimos años, que irá acompañado de un informe técnico. Nuestros abogados estudiarán si las pruebas indiciarias pueden derivar en hechos constitutivos de delito según lo estipulado en el Código Vegetal.