El Monasterio es adquirido en una tienda de empeños por Utrera Today

Los componentes de "El Precio de la Historia" se desplazan a Utrera para cerrar la operación.

MONASTERIO

“Te lo vendo por 1.500 pavos y me estoy arriesgando” dijo Rick tras acordar el importe definitivo.

Utrera Today instalará sus nuevas oficinas en el antiguo monasterio de Consolación. El emblemático edificio ha sido adquirido por esta casa a través de la tienda de empeños “Gold & Silver Pawn Shop” por la módica cantidad de 30 denarios de plata, que al cambio vienen a ser 1.500 euros mal contados. La operación se ha llevado a cabo con toda la discreción que permiten la redes sociales y la prensa amarilla, tras conocerse que el monasterio se encontraba a la venta; por lo que esta noticia quizá esté de más publicarla, ya que por sobradamente sabida, es necedad o simpleza hacerlo. Sea como fuere, lo necio o lo simple nunca estará reñido con nuestra línea editorial.

Si quieres buenos nabos, amigo, en julio has de sembrarlos..

Algún que otro ciudadano, no sin cierta envidia, se preguntará: “¿De dónde rascan éstos?” Nuestra respuesta no puede ser más franca y contundente: “Si quieres buenos nabos, amigo, en julio has de sembrarlos“. Quiere decirse que en la redacción de Utrera Today andamos todo el día dándole al hierro de la Olivetti, sin perder puntada de la actualidad de Utrera y del mundo.

Como suele recordarnos el bueno de Unamuno cada día: “Paseáis vuestros cuerpos en un lujoso periódico digital por el ciberespacio mientras vuestras mentes viajan en el carro de la máquina de escribir por el adoquinado“.

Cualquier tarotista mínimamente ilustrado podrá comprobar al echarnos las cartas que el manubrio que hace girar la rueda de la fortuna de UT lo gobernamos nosotros, y que el éxito de nuestro periódico no está al albur de las modas pasajeras ni depende de monos ni de conejos, sino del buen quehacer de sus trabajadores. Dicho a la pata la llana, en vulgar román paladino, nuestros posibles vienen única y exclusivamente de las rentas del trabajo. Y es que por mucho que digan, quien no se compra un monasterio es porque no quiere.

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