Obama cancela el viaje a Sevilla para evitar degustar la hamburguesa helada de mostachones

La CIA ha catalogado de "amenaza culinaria" el ofrecimiento y sospecha de un intento de desestabilizar las relaciones internacionales

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Conocidas cadenas de comida rápida han procedido rápidamente a emitir un comunicado para desmentir que sus panes contengan trazas de mostachón.

¿A quién se le ocurre, sustituir un jugoso pan de hamburguesa por un mostachón? ¡Ay, Dios mío, cuánto daño ha hecho Ferran Adrià a la comida basura tradicional! Esta gracia culinaria, este percance bollero, podía habernos salido muy caro a los españoles, podía haber provocado un grave conflicto internacional, u otra Guerra Mundial, en el peor de los casos. Recordemos (aquél que no conoce la historia, está condenado a repetirla) que el asesinato del archiduque Francisco José de Austria desembocó en la I Guerra Mundial.

Con semejante invento culinario se pretendía obsequiar al presidente Obama en su próxima visita a Sevilla, pero el presidente, alertado por sus servicios de seguridad y para evitar un más que probable engollipamiento o colapso por ósmosis de los fluidos vitales ha decidido avispadamente realizar un hábil desvío de ruta en el Air force One y enfilar hacia Madrid, donde la degustación de unos callos tradicionales junto con una Mahou fresquita en compañía de Ramoncín es más seguro a ojos de la CIA, ¡¡inocentes!!..

Aún así, el  magnicidio en grado de frustración no quedará impune. Por lo pronto, además de que Obama ha evitado hacer acto de presencia en Sevilla, Estados Unidos ha incluido a Utrera en la lista de países que conforman el Eje del Mal, lo que afectará muy negativamente a la industria turística de nuestra localidad. Las autoridades americanas han hecho responsable directo del atentado culinario a Utrera, por hacer la vista gorda —vigilancia laxa—en el cumplimiento del Tratado de Eliminación de Armas No Convencionales.

Y es que las reservas de mostachón, que ya fue catalogado en la convención de 1991 de la ONU como arma de absorción masiva (recordemos que Rodrigo Caro —hoy la cosa va de recuerdos—, en su obra «Convento Jurídico de Sevilla», ya hacía referencia a un tipo de bizcocho aplanado, muy parecido al mostachón actual, que los antiguos fundadores de Utrera, allá por el año 2637 de la creación del mundo, utilizaban para impedir la putrefacción natural de los cadáveres. El proceso de momificación consistía básicamente en introducirle al difunto miga de mostachón por la boca hasta embucharlo como a un pato; el mostachón absorbía el agua de los tejidos corporales y garantizaba así una buena conservación del cuerpo. Si las circunstancias lo requerían, también le empetaban el culo de bizcocho al muerto para acelerar el proceso) no han sido totalmente eliminadas, pese al compromiso firme de nuestra localidad de hacerlo. Según un informe clasificado de la CIA, todavía permancen ocultas cientos de toneladas de mostachones en el silo de Utrera, fuera de la vista de los inspectores más sagaces.

Estados Unidos no descarta bombardear objetivos estratégicos utreranos y enviar tropas de asalto en los próximos días. Ante un eventual ataque americano, José María Villalobos ha declarado el estado de sitio en Utrera. A partir del lunes, se impondrá de nuevo la mili obligatoria para los mozos entre 18 y 35 años y se movilizarán a los reservistas. El Guindi, por si acaso, ya está preparando el cartel para una nueva edición del Potaje Antimili.