Utrera se convierte en referente andaluz con un programa de castración para gatos callejeros

Esta práctica vendría a sustituir a otras mucho menos inofensivas como arrojarlos desde cierta altura para comprobar si son capaces de caer de pie.

paraiso_gatuno_hot_news

Ya se estudian otros procesos similares a la Captura-Esterilización-Suelta para gatos, como la Digestión-Deposición-Recogida para controlar la proliferación de excrementos caninos en nuestra localidad.

Un diario de la competencia de inferior prestigio se hacía eco de un novedoso programa orientado a ofrecer ayuda a las numerosas bandas de gatos callejeros que deambulan por la población y así mejorar su convivencia con los vecinos de Utrera.

El programa, puesto en marcha en 2015 persigue, mediante un sofisticado proceso, la Captura-Esterilización-Suelta (o C.E.S, para los amantes de los acrónimos gatunos). El éxito de este programa ha llevado a Utrera a convertirse en un referente más en toda Andalucía, quedando ya pocas referencias a que aspirar a referirnos, valga el redundante referencial referido.

Si bien el éxito de este programa está fuera de toda duda al haber sido ampliamente corroborado con las declaraciones de nuestros mandatarios, habrían comenzado a aparecer voces discordantes (aquí la cuestión es quejarse..) con la aplicación de este programa. Los efectos adversos de su aplicación podrían  pasar inadvertidos pars el utrerano común (utreranus vulgaris), no así para una mente brillante como la de nuestro asesor científico, el profesor Franz de la Campiña.

Según un reciente estudio elaborado por nuestro colaborador para el MIT (Massachussets Institute of Trajano), la población “ratonil” dearrolla un crecimiento inversamente proporcional al descenso de la población felina. Esto le ha llevado a postular la existencia en un futuro no muy lejano de una civilización de roedores que podría llegar a dominar el mundo; una especie de “Planeta de Los Simios” pero con ratas de alcantarilla como protagonistas.

Ante estas nada halagüeñas perspectivas, cabe preguntarse si merece la pena ser referente mundial de una práctica que podría llevar a nuestra civilización a la debacle, la hecatombe, al cataclismo; en definitiva, a convertirnos en el referente de todos los desastres.

Seguiremos informando.