Utrera arrebata a Tokio la sede de los próximos Juegos Olímpicos

El éxito del I Festival del Deporte Femenino de Utrera ha sido decisivo a ojos del Comité Olímpico Internacional

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El alcalde de Tokio no disimula su enfado al perder los Juegos Olímpicos y amenaza con tomar medidas como prohibir las exportaciones de sushi a los restaurantes utreranos.

El éxito sin precedentes del Festival del Deporte Femenino celebrado el pasado fin de semana en Utrera no ha pasado desapercibido a ojos del Comité Olímpico Internacional, siempre alerta, siempre atento a las más modernas técnicas de promoción del deporte:

Nos ha impresionado enormemente el desfile inaugural del Festival, así como el concierto de Los Mickis. En nuestra larga carrera profesional, nunca habíamos visitado una ciudad con tanto arte, compás y duende olímpico como ésta; por eso hemos decidido por unanimidad que sea Utrera la sede de la próxima edición de los Juegos Olímpicos. No obstante, consideramos que unos juegos JJ. OO. exclusivamente femeninos, como propone el consistorio utrerano, sería algo sexista y trasnochado, impropio de una sociedad moderna e igualitaria“, han declarado al unísono algunos miembros erectos (perdón, electos) del Cuerpo Ejecutivo del COI (fácilmente impresionables a nuestro parecer), en una rueda de prensa ofrecida a más de 200 informadores de 80 países y pedanías.

Frank Müller, de los Müller de toda la vida, un viejo reportero del periódico vespertino Österreichisch-ungarischen Zeitung, con todo el peso de la lógica que le otorga pertenecer a un país de tan vastísima tradición filosófica como Alemania, lanzó al aire, como el que no quiere la cosa, una pregunta aparentemente inocente y nada capciosa que resultó a la postre trascendental: “¿Y Tokio?“. La pregunta de Müller desencadenó un gran revuelo en la sala de prensa y una posterior crisis internacional.

Oiga, ¿y se quedó tan pancho el periodista después de armar la marimorena?

Pues sí.

¡Qué tío, cómo las gasta, se nota que es alemán!

Como que es pariente de Otto von Bismark.

Claro, así ya se puede.

Advertimos desde ya que el alcalde tokiota no se dejará arredrar por los petimetres del COI, ¡menudo es!, ni permitirá que le arrebaten unos juegos olímpicos así como así, quedando su ciudad a la luna de Valencia, como suele decirse; sobre todo después de invertir un potosí en infraestructura y publicidad.

Villalobos propone echarlo a cara o cruz para evitar llegar a mayores.