Aquellos que sospechaban que se trataba de un T-1000 enviado desde el futuro para acabar con Curro Jiménez respiran aliviados al ver como acaba neutralizado por el calor sofocante.
En estos días de canícula en los que las temperaturas se elevan hasta límites insospechados, resulta frecuente observar cómo los vecinos de barriada Olivareros tratan de enfriar la estatua del Abate Marchena manguera en mano cual bomberos de Chernobyl en plena emergencia. Coincidiendo con los comienzos de la ola de calor que se abate (nunca mejor dicho) sobre Utrera, la estatua del susodicho comenzó a vertir pequeñas gotas de metal líquido sobre el pavimento. Posteriormente la cosa ha ido a más y ahora la estatua se funde con un dramatismo que ni James Cameron habría conseguido plasmar.
Ante esto, la oposición comienza a preguntar por el fin último de este traslado. ¿Eran conscientes en las huestes del “canijo” que el calor abrasador podía hacer desaparecer para siempre un año entero de fastos en honor a la controvertida figura del Abate? ¿Fue algo adrede? ¿Y en ese caso por qué no lo llevaron directamente a la Plaza del Altozano, lugar donde se alcanzan en verano los 55º de media debido al suelo altamente reflectante?
“Los vecinos de Los Olivareros tratan de enfriar la estatua con mangueras cual bomberos de Chernobyl tratando de evitar el desastre”
Sea como fuere, los vecinos de la barriada observan día y noche el charco de metal líquido para constatar si comienza a trasladarse por sí solo a otro punto de Utrera donde volver a reconstituirse en estatua del Abate, suceso que vendría a confirmar que en efecto se trataba de una máquina enviada desde el futuro, quizá para exterminar a la población de caracoles y así evitar que Curro Jiménez le arrebate la alcaldía a Villalobos.
Seguiremos informando.
